Vivir Despacio: descubriendo el arte de saborear la vida.

Desacelerar. Detenerse. Descansar.

Escucho mi despertador a las 5:30am, dejo mis ojos cerrados y me quedo inmóvil por unos segundos mientras siento la calidez de mi cama, la suavidad de mi cobija preferida que se siente como el abrazo de una nube y saboreo el momento. Inhalo mientras repito parte de una oración silenciosa, exhalo y completo la oración. Abro los ojos y agradezco un día más en este planeta, me siento, me estiro un poco mientras disfruto el aroma del cafe que mi amado ya ha colado y me dispongo a iniciar la rutina matutina despacio, no muy lento y no a la carrera, sino dedicando a cada actividad el tiempo que se merece y el tiempo que puedo dedicarle.

Desde hace un par de meses he estado practicando el Vivir Despacio o Slow Living, han sido meses de desacelerar el ritmo con el que venia haciendo las cosas, un tiempo de estar quieta y poner mi confianza en el Padre mientras apago todo el ruido que por mucho tiempo alojé en mi alma, y se ha convertido en un excelente momento para descansar aunque no esté durmiendo. Ha sido un cambio retador pero maravilloso al mismo tiempo para conocerme un poco más y disfrutar de lo que tengo sin mortificarme por lo que pienso que me hace falta porque generalmente no lo necesito.

Vivir Despacio es un movimiento que nació en Italia con el surgimiento del Slow Food (Comida Lenta) luego de una manifestación por la apertura de un restaurant de comida rápida en la Plaza de España, Roma. El objetivo de la manifestación fue la de defender las tradiciones regionales, la buena alimentación, el placer gastronómico y ritmo de vida lento, y hoy día muchísimas personas se han sumado a este estilo de vida de muchas y diferentes maneras.

Vivir despacio no significa ir moviéndote lentamente por la vida como si el tiempo no importara, es mas bien dar a cada cosa y actividad su importancia, el tiempo y la dedicación debida saboreando cada momento aunque se esté corriendo una maratón. Es detenerse a pensar si todo eso con lo que estamos llenando nuestros días, calendarios, planners y notitas es lo que realmente debemos, queremos y amamos hacer, es tener límites sanos para decir NO a muchas cosas/personas/situaciones y Si a otras, es tener lo que realmente necesitamos sin rodearnos de objetos y personas que entorpezcan lo que somos y lo que queremos alcanzar.

Pequeños cambios de hábitos generan cambios de conductas enormes con los que la plenitud de la vida no depende de lo que esta afuera sino de lo que se siembra adentro.

R.L.

Suena como un estilo de vida muy «come flor», como una lavada de cerebro brutal, pero no te imaginas lo sabroso que es poder dejar el móvil a un lado para ver los colores de tu comida mientras saboreas cada bocado y reflexionas en todo lo que el planeta, los trabajadores de la tierra y tu comunidad han pasado para que ese plato estuviera servido en tu mesa en ese preciso momento, detenerte a mirar el cielo y solo respirar por 30 segundos mientras pasas de una actividad a otra para auto-regularte y continuar con tus labores o simplemente agradecer lo que tienes hasta ahora mientras inhalas y exhalas una oración. Pequeños cambios de hábitos generan cambios de conductas enormes con los que la plenitud de la vida no depende de lo que esta afuera sino de lo que se siembra adentro.

Dicho esto, de esos pequeños cambios que he logrado (o en los que sigo trabajando) en estos meses puedo compartirte algunos y así (tal vez) puedas animarte a vivir despacio y saborear la vida en la que estás floreciendo.

  1. Me tomo el tiempo necesario para levantarme de la cama sin carreras, para lograrlo me despierto más temprano, así como lo leíste al principio de este escrito. A esto le sumo hacer mi cama cada mañana teniendo siempre sábanas limpias, perfumadas y que me inviten al descanso.
  2. Hice de mi hogar mi santuario, mi lugar sagrado en el que entra quien realmente debe entrar, lo decoro, lo mantengo organizado y limpio (aunque a veces esto no se cumpla al pie de letra) así que tengo rutinas que me permiten disfrutar los espacios por un tiempo más prolongado que el que me toma limpiar, para ello me repito esta frase diario «No necesitas una casa mas grande, no necesitas mas espacio, lo que realmente necesitas es tener menos cosas».
  3. Disfruto cocinar y llenar de colores mi plato, practico el ayuno intermitente así que usualmente me alimento bien, disfrutando cada bocado, saboreando el tiempo que me regalo de comer con los pies bajo la mesa, sin distracciones, y si me salgo de este ritmo mi estómago lo lamentara por un par de semanas.
  4. Respiro intencionalmente, me doy el tiempo de inhalar y exhalar desde mi diafragma, decidí dejar de meter la barriga las 24 horas del día como aprendí desde niña, así que me relajo mientras respiro y hago alguna meditación para enfocarme en el momento que estoy viviendo mientras inhalo y exhalo.
  5. Realizo varias prácticas como la meditación guiada, yoga, breathe prayers o la oración de respiración y leo todo lo que me nutre. Finalicé hace poco un diplomado de Meditación y Mindfulness, lo cual me hace llevar a cabo estas practicas sabiendo de los efectos emocionales y físicos positivos que traen consigo y a la vez le agrego el componente de mi Fe, meditando en lo que Dios coloca en mi corazón, reflexionando en el día que ha pasado y llenando mi mente con cosas que me motivan en inspiran a seguir mejorando. Aquí pongo en práctica un verso de la Biblia el cual parafraseo para mi y repito siempre: Sobre todas las cosas que te rodean y posees, cuida tus pensamientos, tus emociones, tu corazón porque ahi se encuentra el origen de tu vida, de ahi es donde brota tu esencia y todo para lo que fuiste creada.

Podría continuar con un par de párrafos más, pero me voy a detener aquí, esperando que esta lectura pueda inspirarte y animarte a reflexionar en la manera que estás viviendo tus días, la manera en que estás cuidando de tu lugar sagrado, la manera en que estás cuidando de ti y la manera en que estás cuidando la fuente de donde brota eso que te hace un ser único.

Si te ha gustado la lectura déjame saber cuales son tus prácticas para saborear la vida y cuales crees que necesitas mejorar, me encantaría aprender de ti, que me lees, porque la vida es un constante y tropicalicioso aprendizaje.

Desacelera, relájate, descansa.


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6 comentarios sobre “Vivir Despacio: descubriendo el arte de saborear la vida.

  1. Que fácil eres de leer!!! Te felicito y te cuento que yo para mi vida aplico mucho el aceptar con agradecimiento todo, sea malo o sea bueno, mantenter el espíritu feliz con música, lectura de crecimiento, y aprender siempre de todos, me encanta ir por la vida sintiéndome siempre alumna y así veo todo más interesante 😇

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  2. Me encantó leerte, tu texto me llama a la reflexión y también me confirma en donde voy acertando en mis cambios. Eres única y por personas como tú es que esta vida vale la pena.

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  3. Wow Gianina! la gratitud es tan importante. Me parece maravilloso cuando dices «me encanta ir por la vida sintiéndome siempre alumna» y no podría haberlo dicho mejor, es la actitud que debemos tener ante la vida. Gracias por tu comentario, nos seguiremos leyendo.

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  4. Me encanto tu relato ! Cada palabra cada frase ! Lo viví contigo sin estar ! Definitivamente vivir el ahora es la forma más maravillosa del ser.
    Para mí Disfrutar el aroma del café con leche cada mañana; mientras miro a través de la ventana trasera de mi templo a los pájaros bañarse, tomar agua en la fuente, verlos posar y bailar en las plantas que sembré es magico, un lugar que cree con conciencia y con el propósito para brindarles un espacio sagrado; hoy día me brindan felicidad y es realmente es un tesoro. Gracias !

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  5. Me hace feliz que te haya encantado leerme, y gracias por compartir ese momento que disfrutas con ti café con leche y ese espacio que con tanto amor estás edificando para ti y los tuyos (con los pajaritos incluidos) algo que he ido aprendiendo de ti. Abrazos.

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