Desde hace poco más de un año me he animado a seguir un ritmo de vida más pausado desde que me encontré con lo que significa Vivir Despacio (Slow Living) en un mundo que me había estado atropellando. Por muchas razones decidí adoptar esa filosofía de vida y he visto muchos cambios favorables tanto físicos como emocionales. También, puedo notar cuándo al volver a esos viejos patrones acelerados trae consecuencias negativas para mi cuerpo y mis emociones, y es esto lo que me hace pisar el freno nuevamente y pasarme al carril lento.
Comencé a adoptar hábitos que se volvieron rutinas que ya no me cuestan para nada hacer, aunque sigo trabajando en otros que realmente necesitan de más esfuerzo, como el ejercicio por ejemplo. Querer llevar una vida intencional pero más despacio fue el comienzo de mis rutinas transformadoras.
Una rutina transformadora es un conjunto de hábitos y prácticas diarias que van a producir un profundo cambio de vida. Va más allá de hacer tareas que repetimos una y otra vez, sino de incluir acciones conscientes e intencionales que causen un impacto para nuestro bienestar como un todo.
Una Rutina Transformadora será más fácil de desarrollar cuando va alineada a nuestros valores y metas, de ahí la importancia de tenerlos bien definidos, pues serán las que nos nutrirán física, mental, espiritual y emocionalmente llevándonos a ese punto en el que queremos estar, sin embargo, podemos ir adaptándolas a las diferentes etapas y necesidades de nuestra vida, así creceremos y floreceremos de una manera progresiva, con mayor consciencia y sobre todo disfrutando el proceso.
Slow Morning.
Por mucho tiempo inicié mis mañanas con mucha prisa, no tanto porque manejara mal mi tiempo, sino porque tenía rutinas que me hacían estar agotada a mitad de mañana, arrancaba las mañanas como un torbellino sin permitirme ese espacio fundamental de transición entre el descanso y la acción.
Entendí que las mañanas lentas me ayudan a gestionar mejor mis emociones y a promover la autorreflexión y la gratitud durante todo el día.
Entendí que las mañanas lentas me ayudan a gestionar mejor mis emociones y a promover la autorreflexión y la gratitud durante todo el día. Los expertos mencionan que al reducir la velocidad por la mañana, podemos calmar nuestro sistema nervioso y aumentar la autoconciencia, reduciendo también el estrés asociado con la cultura de «levantarse y ponerse en marcha».
Hice de las mañanas lentas una de mis rutinas transformadoras y se convirtió en innegociable porque realmente ayudan a que mi día transcurra de una manera pausada, haciéndome sentir más productiva, más enfocada y más creativa.
Te quiero compartir mi rutina como un ejemplo de lo que podrías hacer, sin embargo, ten presente lo que caracteriza a las rutinas transformadoras para crear una para tí, tan única como tú: las rutinas van alineadas a tus metas, se adaptan a tus necesidades y etapa de vida, y son un proceso que se nutre a diario. Dicho esto, te cuento como inicio mis Slow Mornings:
- Apago la alarma de mi celular sin engancharme en ver mensajes, redes sociales ni noticias, así como tomo mi teléfono celular, lo alejo para darme el tiempo de despertar, mi cerebro necesita enfoque.
- Respiro conscientemente, me estiro un poco y me siento por un par de minutos (aún sin el celular). Aprovecho ese momento para hacer una oración, decir un par de cosas por la que me siento agradecida o para decirme lo bonito que será (o que haré) el día.
- Hacemos la cama, aquí incluyo al amor de mi hígado, no salimos sin haber hecho la cama para que nos reciba al volver del trabajo y al dejarla hermosa y lista me hacen sentirlo como el primer logro del día que celebro.
- Depende del día hago un poco de ejercicio, y este es el hábito que más me cuesta mantener, sigo trabajando en que se convierta en un innegociable. Inicié el año con ejercicios de bajo impacto y que me ayuden a relajarme porque es lo que necesito en esta temporada.
- Me preparo para salir (aseo personal, vestir para las actividades del día), sin prisa, sin carreras mientras me hablo bonito, tengo varios espejos en casa y en todos me hablo bonito y despacio.
- Generalmente no desayuno pero me tomo un café o cacao caliente, sea cual sea la bebida primero disfruto el aroma, luego el sabor y todos los recuerdos bonitos que traen a mi memoria. Los tomos en mis tazas preferidas, sentada y poco a poco.
Quiero aclarar que aunque esta parezca una rutina que toma 4 horas, realmente me toma (sin el ejercicio) 1 hora aproximadamente, hay muchas cosas que he dejado listas la noche anterior o que son tan naturales como conscientes y no me cuesta hacerlas, y mi planner contiene las actividades de cada día, entonces no me preocupo por cosas que pueda haber olvidado, todo está escrito ya con una semana de antelación.
Puedo decirte entonces que mi rutina de Slow Morning me ha ayudado a que así como mi día inicia con pausa, intención y mas claridad, así mismo transcurre y cierra. Tengo rutinas durante el día y para antes de dormir también que luego compartiré y que me han ayudado a Florecer a mi propio ritmo y colores.
Ahora te pregunto ¿Y si en lugar de apresurarnos a comenzar el día, nos diéramos permiso para amanecer con calma?
Las mañanas son la raíz del día. Si las nutrimos con calma y presencia, podemos florecer con más fuerza en cada acción que emprendamos. Una slow morning es mucho más que una tendencia; es un compromiso con nosotros mismos y con el arte de vivir en plenitud, respetando nuestros ritmos naturales y cultivando nuestra mejor versión.
Así como cada flor tiene su tiempo, cada uno de nosotros merece despertar con suavidad y florecer a su propio ritmo. ¿Te animas a intentarlo?
Raquel.
Descubre más desde Thumbs Up Girl by Raquel Leal
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Me encantó leer to Slow Morning Rutine, super identificada contigo. Tenemos mucho en comun, tambien me cuesta mantener la rutina del ejercicio y procuro hacer ejercicios que van de acuerdo a mi necesidad y dentro de mis limites. En cuanto a mi desayuno si soy mas meticulosa y yo diria que le dedico un poco mas de tiempo. Recoger el cuarto y hacer mi cama es impresindible. Siempre te recuerdo. Te mando un fuerte abrazo. Sarai
Me gustaLe gusta a 1 persona