Incomodando al mundo desde 1977

Desde muy pequeña aprendí a callar. Crecí con temor de decir lo que sentía, lo que me apasionaba o lo que realmente me gustaba porque me enseñaron a no incomodar, aunque eso significara que me estaría incomodando a mi misma. Aprendí a procurar la paz de los demás sacrificando la mía.

Cuando escuchamos frases como «calladita te ves más bonita» o «cuando los adultos hablan usted se calla» empezamos a entender, de una manera errónea, que expresarnos cuando no pensamos o sentimos igual a los demás causa incomodidad y eso se verá reflejado en nuestras relaciones presentes y futuras de una manera negativa e insana, porque callar se convierte entonces en la opción más sabia para quienes teniendo mucho que decir se conforman con ser lo que los demás quieren que sean: obedientes pero no pensantes. Y ese fue mi caso. Sigo arrastrando las consecuencias de ello.

Así que callar es la opción más sabia para quienes teniendo mucho que decir se conforman con ser lo que los demás quieren que sean: obedientes pero no pensantes.

Soy una persona creativa y podría hablar por horas de innumerables temas para entretener, para aprender, para filosofar, para inspirar, para apoyar y para reír a carcajadas, siempre he sido así, pero siendo hija de un pastor que por muchos años sufrió señalamientos por su pasión por el servicio público (política) y con una mamá de pensamientos extraordinarios y rebeldes, que también fue apagada por la misma incomodidad acomodada, no hubo más remedio para mí que aprender, como ellos, a callar, aprendí también a encontrar el momento perfecto y seguro para decir algo apropiado aunque no fuera mi verdad completa. Eso hizo que me diera pánico exponer en la escuela porque podía estar errada y seria castigada, me hizo callar cuando fui abusada sexualmente porque fui alertada: eso es incómodo de escuchar, también me hizo aprender a comportarme según el ambiente que me rodeaba asi que si estaba entre surfista pues el mar era mi hogar, si me rodeaba de estudiosos los libros eran mi pasión, entre trovadores era la hija perdida de Silvio Rodriguez y ni hablar del punk, la religión o la política, me volví camaleónica por el solo hecho de no incomodar (a los demás).

Me gradué de abogado pero mi manera de vestir y mi cabello rizado y abundante incomodaban así que opté por un estilo lacio con pollina, vestidos, trajes de chaqueta y tacones de 12cms. Pero callé.

Tuve relaciones de noviazgo muy tóxicas en las que fui golpeada y agredida verbalmente. Pero callé.

Me casé pero mis ideas de compartir los roles sanos y deberes dentro y fuera de casa incomodaban así que opté por una falsa sumisión en la que yo estaba violando mis propios valores. Pero callé.

Fui acosada laboralmente al punto de ser despedida injustamente. Pero callé.

Sufrí violencia dentro de la iglesia con Pastores y líderes que abusaron de su poder para hacerme sentir indigna delante de Dios al punto de abandonar la iglesia por completo. Pero callé.

Pasé por muchas situaciones en las que callar era más fácil que hacerme escuchar porque no quería incomodar. Pero, ¿Incomodar a quién? No incomodé a quien realmente no valoraba mi voz ni mis emociones, a quien no le importaba mi realidad para acomodar la suya en un mundo idealizado y lleno de falso positivismo (positivismo tóxico), en el que me secaron las lágrimas y me compraron un helado para que olvidara lo que me estaba haciendo llorar, y es así como le quitas validez a la emoción y te enseñas a ti misma a poner el dolor debajo del tapete y a seguir caminando como si nada ha pasado, y todo esto mientras sonríes sin querer hacerlo.

Entiendo la importancia y el poder del silencio que en muchas situaciones es saludable, pero no es de ese silencio del que estoy hablando, sino de ese que te ha hecho enmudecer ante las injusticias, o en esa reunión de trabajo donde tienes una idea excelente pero sientes a la vez que es una idea estúpida, el que te mantiene en silencio en esa relación que sabes que no te llevará a ningún lado o ante lo que otros quieren que hagas con tus propios hijos, o que te hizo muda ante la iglesia que no valora ni cree en tu liderazgo porque eres mujer, o ciega y muda cuando ves a un padre o madre golpeando o insultando a sus hijos, nos hicieron mudos, nos hicieron mudas para no incomodar.

Y te enseñas a ti misma a poner el dolor debajo del tapete y a seguir caminando como si nada ha pasado y todo esto mientras sonríes sin querer hacerlo.

Cuando me di cuenta de todo esto tomé la decisión mas incómoda de mi vida: Incomodar. Emprendí el viaje de conocerme y de entender qué significa ser YO, de hablar cuando debo hablar aunque me tiemble la voz y de no restarle validez a mis emociones, todas son un maravilloso cúmulo de sensaciones que me han formado y me hacen crecer para vivir tropicaliciosamente.

No quiero vivir en el mundo de caretas que me enseñaron a idealizar como perfecto y que debes mantener 100% positivo, porque cuando pienso en el duelo que estoy viviendo no me rio a carcajadas sino que quiero darle su lugar para sanar, cuando me enojo quiero entender la raíz del por qué me siento así para sanar mientras mi cara te dice que estoy molesta, todas las emociones fueron puestas en nosotros para sentirlas, no hay algunas buenas y otras malas sino que todas son necesarias, tan necesarias como la voz que le damos.

Ya no quiero callar, quiero ser escuchada y quiero escuchar. No quiero apagar mi luz, quiero encender todo mi entorno, pues decidir callar pareciera ser mas fácil cuando quieres complacer a los demás, pero no lo será para ti, terminarás perdida entre las opiniones de terceros y nos quitarás el placer de ver quien eres realmente.

¿Cuánto has callado? Quiero conocer tu historia. ¿Puedes ver algo de mi historia en ti? Hablemos de ello, no sigas callando y enciende el mundo de todas las maneras posibles.

Cuando decides guardar silencio ante tus emociones, tu luz se apaga.


Descubre más desde Thumbs Up Girl by Raquel Leal

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Thumbs Up Girl by Raquel Leal

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo