Honrando el duelo. Abrazando la nostalgia con esperanza.

Para mi, hay un tipo de silencio que solo llega en Navidad, un silencio distinto al de los tantos que siento durante el año.Es ese que aparece cuando suenan las canciones que escuchabas en tu país, el que está en las llamadas y fotos que no recibirás, aquel cuando ves la mesa vacía que antes tenía otros rostros, cuando las luces del árbol y ciertos adornos te recuerdan a quien ya no está o a quien quisieras abrazar y está lejos.

Ese silencio duele, pero también habla a gritos.

Mis padres fallecieron el mismo año, el mismo mes, la misma semana, y al año siguiente a esa gran pérdida, mientras decoraba mi casa para Navidad, me encontré llorando sin haberme dado cuenta de ello. Tenía una caja de adornos en las manos y entre ellos, encontré una pequeña pieza que quería enviar a mis padres para que tuvieran algo de nosotros en su arbolito, no tuve tiempo de enviarlo el año que se fueron. El adorno era la mascota del equipo de futbol americano del estado de Tennessee, un adorno muy sencillo, de esos que no parecen tener nada especial hasta que la vida cambia.

La sostuve un momento y sentí esa mezcla extraña que solo quienes viven la pérdida de un padre o el duelo migratorio entienden, un poco de risa, mucho llanto, esa nostalgia que te aprieta el corazón y al mismo tiempo, una gratitud inmensa por haber amado a quienes hoy extraño con la esperanza de volverles a ver.

Ese día entendí algo que me ha acompañado desde entonces, la Navidad también puede doler y sentirse triste, y eso no significa que estemos haciendo algo mal.

El amor, la esperanza y el duelo pueden coexistir buscando espacio dentro de nuestro quebranto.

El duelo no es falta de fe, la nostalgia no es debilidad, las lágrimas no son una señal de derrota, porque el duelo es simplemente el amor buscando su espacio y perseverando. El amor, la esperanza y el duelo pueden coexistir buscando espacio dentro de nuestro quebranto.

Cuando la Navidad toca una herida

En la biblia, Mateo 5:4 nos recuerda una verdad profunda:

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” (NVI)

Bienaventurado significa que alguien es profundamente bendecido por Dios, y dichoso pues experimenta una felicidad plena y espiritual. El verso no dice dichosos los que ya superaron todo lo que les hace llorar, no dice dichosos los que sonríen siempre. Dice: los que lloran.

Porque Dios conoce la lágrima que no mostramos, la nostalgia que no explicamos, la tristeza de la silla vacía que nadie más nota y en ese espacio vulnerable, promete que nos consolará aliviando nuestra pena y aflicción.

Pero aprendí luego de mis tantas discusiones con Dios, que la consolación no siempre llega como yo esperaba o me imaginaba, porque a veces llega como una memoria bonita o como un pájaro cantando en mi ventana, a veces como una llamada inesperada, otras veces como una receta que huele a hogar y a la sazón de mi mami, como un recuerdo de Facebook o con una canción.

Y, a veces, llega simplemente como un descanso suave dentro del pecho, sin lágrimas pero con los recuerdos más bonitos que vienen a mi memoria.

El consuelo llega de mi Padre con la esperanza de que este dolor no será eterno.

Aprender a honrar lo que extraño

Por mucho tiempo intenté superar el dolor de diciembre. Forzándome a sonreír, llenando mis días de actividades, comprando más cosas y ocupando cada minuto del día.

Pero me di cuenta que no sanaría ocultando el dolor, sino dándole su espacio y escuchándolo con amor. La sanidad empezó a suceder cuando dejé de esconder mi duelo, dolor y nostalgia y empecé a honrarlos aceptándolos y procesando las pérdidas que tuve al emigrar y la que más me ha dolido que ha sido la pérdida de mis padres, esta la acepté manteniendo vivo el recuerdo y legado de ambos No se trata de olvidar sino de aprender a vivir con la pérdida, recordando todo bueno y haciendo de las memorias inspiración. y sí, no es nada fácil, pues en estos ocho años de duelo migratorio y cuatro años de haber perdido a mis padres he crecido y he sanado, pero aún sigo recorriendo el proceso.

Honrar el duelo procesando y aceptando las pérdidas es un proceso, no una meta.

Estos son algunos de mis rituales para honrar mis pérdidas: encender una vela por mis padres y decir sus nombres en voz alta dando gracias por lo que ellos sembraron en mí. Escribir una carta, cocinar una receta que me conecta a mis raíces, colocar un adorno que representa a mi familia, o he preparado un plato navideño venezolano que me haga sentir en casa.

Y descubrí que cuando honro lo que extraño, mi corazón se expande en vez de cerrarse.
El duelo se vuelve parte de mi historia, no es mi enemigo, coexistimos. La nostalgia entonces deja de asustar y se convierte en una compañera que me recuerda de dónde vengo y hacia dónde sigo caminando.

La nostalgia coexiste con la esperanza

El duelo en general y en las navidades especialmente el migratorio es complejo, porque lloramos lo que perdimos y al que no está, pero también agradecemos lo que ahora tenemos. En Navidad, ese contraste se siente más fuerte, pero también es una oportunidad para crear rituales nuevos:

  • Una oración especial la noche antes de Navidad.
  • Una llamada con familiares que viven lejos de nosotras.
  • Un adorno nuevo que simbolice una bendición del año.
  • Una receta que une lo viejo y lo nuevo.
  • Un momento de silencio intencional para recordar con amor y no con dolor.

Recuerda que tu duelo no te resta, tu nostalgia no te limita, tu historia está llena de dignidad, está completa y es única y preciosa. Dios camina contigo en cada parte de ella.

Breath Prayer de esta semana

Inhala: “Señor, consuela mi corazón”
Exhala: “Camina conmigo en mi nostalgia”

Semilla de Calma

Esta semana, toma un momento para honrar lo que extrañas. Puedes encender una vela, escribir una carta o preparar una receta significativa. Hazlo con ternura, sin prisa y sin culpa.

En esta navidad quiero honrar la nostalgia sin quedarme en el pasado, quiero reconocer que mi historia merece espacio para respirar.

Reflexiones finales

Toma tu journal, reflexiona y escribe intencionalmente:

  1. ¿Qué es lo que más extraño en esta temporada y qué emoción trae a mi corazón?
  2. ¿Qué ritual puedo crear este año para honrar mi historia con amor, intención y calma?
  3. ¿En qué áreas de mi vida está Dios queriendo consolarme y acompañarme este diciembre?

Deja en los comentarios cuáles son tu rituales para honrar el duelo te ayudan durante la navidad, me encantaría escuchar y aprender de ti.

Descarga el workbook de esta semana en el link y cuéntame en los comentarios si te ha gustado este tema. Recuerda que el workbook es un documento de PDF que podrás llenar luego de descargarlo en tu teléfono o directamente en tu computadora.

Con amor calmado,

Raquel


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